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Gonzalo Palma:”Hacen falta gestores con la visión y lucidez de Gustavo Boye, para volver a levantar un buen festival de Jazz”

Gonzalo Palma:”Hacen falta gestores con la visión y lucidez de Gustavo Boye, para volver a levantar un buen festival de Jazz”

6 Junio , 2017

Hace 25 años atrás, aproximadamente entre finales de los 80’ y mediados de los 90´, la llama del jazz local estaba encendida, gracias a la moda del latin y el bop en un par de boliches nocturnos y a la grandeza del único encuentro existente: el “Festival Internacional de Jazz de Viña del Mar. Si bien el género siguió desarrollándose bien en Santiago y vuelve a palpitar en algunos puntos del país, con el auge de escuelas y pequeños festivales, en el Gran Valparaíso, en honor a la verdad, la llama la mantuvieron prendida algunos jazzistas y bandas locales, protagonistas y sobrevivientes de esa última escena dorada, que no se asentaron en la capital, como el pianista y docente Gonzalo Palma (46), y pusieron  acordes alegres y también los lamentos en una ciudad con pocos lugares estables para tocar y sin políticas culturales acordes a esta expresión popular y universal.

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Hoy avanza la noche. Y Palma sigue al frente del teclado con su último trío estable: Triágulo de las Bermudas. Da la señal y comienza la sesión, esta vez en el Bar el Viaje, donde una nueva generación disfruta y a veces hasta baila cuando el ritmo se acerca a lo más contemporáneo y actual. Cada cierto tiempo, Palma rasca con la mano izquierda las teclas, tic´s de genios, que continúan iluminan la escena…

Antes no había escuelas y el espíritu lo mantuvieron vivo algunos músicos valientes que no emigraron a la capital.

Gonzalo Palma:Claro, fue una cuestión de espíritu. Antes la gente tenía la necesidad de aprender y tomaba clases con los próceres de la escena anterior. También escuchabas los discos de alguien que te los había prestado. No había redes ni internet, pero en cambio sí mucha pasión o garra para absorber lo poco que estaba la mano, ahora hay acceso a todo y vez mucha gente sentada frente al computador diciendo cómo busco!  Bueno, y el tema de las escuelas desde donde están saliendo nuevos valores, formados por estos músicos que  se hicieron en el medio, muchos con estudios académicos pero que no necesariamente aprendían el Jazz en las universidades donde estudiaban”.

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El Jazz era mal mirado en varias escuelas tradicionales ¿Cómo lo hiciste tú, que te formaste en el Conservatorio de la Universidad Católica de Valparaíso?   

Gonzalo Palma: “Era visto como algo menor, penca, mediocre, rasca, populacho, trasnochado y todos los epítetos que puedas ponerle. Si te veían tocando en un bar te miraban feo, los mayores se molestaban. Pero era lo que uno quería hacer, y tocabas no más…

G.P: “Ahora, yo tampoco creo en esa separación de la música docta con la popular, está bien para los libros, los historiadores, y los entiendo. Pero, al fin y al cabo lo docto es lo popular de un país. Beethoven, Mozart, Chopin, son todos folkloristas de su país. Son sólo etiquetas. Creo, hay que tener una posición más lúcida, con cierta proyección, e ir un poco más allá y decir esto que estoy estudiando es parte de la música occidental, por lo tanto el Jazz no es ajeno a este hecho. Y al revés también, hay gente que estudia Jazz y no sabe ni le interesa quien es Bach o Mozart, porque para ellos la música partió con Duke Ellington o Violeta Parra aquí en Chile”.

Se estila mucho reproducir standard y estilos afines. ¿Pero, quienes hacen jazz original, contemporáneo desde el puerto? Aparte de ti.

Gonzalo Palma: “Me imagino que la pregunta no va para allá pero para despejar dudas, sin ese chovinismo porteño, de la casita, el ascensor, la postal, que detesto, hay gente como Eduardo Orestes, que hizo mucho, que es una generación mayor, Gino Basso compone harto para el “Sexteto de los tiempos”. Y también, me apropio de las sabias palabras del bajista René Mori, quien me decía una vez que él creía que esto del Jazz acá era cada 10 años, como una moda. Con períodos oscuros, donde no hay lugares para tocar. Ahora, yo creo que hay que esperar unos cinco años más para ver el surgimiento de los nuevos talentos, como José González que es un pianista joven que tuve la suerte de participar en su proceso de formación, o José Moraga, el trombonista que armó Quinteto Obrero…”

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También varios locales nocturnos están acogiendo al Jazz dentro de su programación…    

Gonzalo Palma: “Sí, por fortuna. Hay una mayor estabilidad de espacios donde poder tocar. El músico necesita de eso, donde ensayar, etc. Y lo conversamos con algunos colegas, que hace como un año y medio que está nuevamente de moda. Se da en Altamira, el Cinzano, La Piedra Feliz, El Viaje, en Viña el Journal”.

Política Cultural y Festival:

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François de lima. Festival Internacional de Jazz de Viña del Mar, 1992. Fuente: Fotojazzeando

Gonzalo Palma: “Sin duda, ese fue otro tiempo. Es idea es como una quimera! Cuando les cuento a mis alumnos más jóvenes quienes venían, no lo pueden creer. Imagínate, ver a Esbjörn Svensson Trio o compartir escenario con François de lima, músico de Djavan, con los que después seguías tocando en jams en las noches en el Mesón con Z. Les cuento a los cabros y no lo pueden creer”.

 

Mucho rock quizá y nada de jazz en las políticas culturales. O además ves falta de visión y mala distribución de recursos desde la gestión local.

Gonzalo Palma: “Uff! Sin duda todas. Ahora, claro, hay gente que es amante del jazz y gestora pero no tiene los canales o medios para hacerlo. Porque el que maneja en el fondo los dineros, generalmente le interesan otros estilos más pegajosos y comerciales. Pero además, quiénes son los que organizan estos festivales locales ahora, ¿hay una curatoría seria detrás? Es más, a mí me llegan whatssap todo el día preguntándome desde el Festival de Jazz de Valparaíso qué opino de tal o cual grupo o músico. O sea soy un curador anónimo, virtual, y son otras las personas que aparecen después. En el Providencia Jazz de Santiago está Roberto Barahona como curador, un hombre informado y respetado, con más de 30 años en el Jazz. Hacen falta gestores con la visión y lucidez de Gustavo Boye, nuevamente, para levantar un festival de jazz como el Internacional de Viña del Mar.”  

G.P: “Entonces si quieres hacer algo bueno, porqué mejor no te conectas con lo que está sonando en Nueva York o en Brasil, por dar dos ejemplos. Y toquemos luego las puertas de la empresa privada, postulemos a fondos como los FNDR, al 3% de esos recursos para cultura que no se sabe dónde finalmente terminan.

G.P: “Y también hay que considerar que Valparaíso, por un lado, está quebrado todavía por la mala gestión de las administraciones anteriores. Y Viña del Mar, el Teatro Municipal donde ocurría todo, es una vergüenza, una porquería verlo como está. Se robaron todo lo noble de las maderas, las butacas, y pusieron hormigón armado, que terminó dañando la caja acústica…y de eso no se habla. Es increíble que aún no funcione un teatro donde pueda sesionar una orquesta correctamente, con un foso, y tener que tocar en un foyer que es donde se pagan los boletos”.

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También es increíble, que habiendo 10 veces más recursos que antes, existiendo personas y equipos que se dedican a levantar festivales, todavía no se haga, o mejor dicho, vuelva a realizar uno de nivel acá.

Gonzalo Palma: “Claro, no saben cómo armar un Festival de Jazz. Mira para Europa, Hungría, Montreux, y ve cómo organizan allá uno, cómo se apodera el encuentro de la ciudad. Algunos como Montreux, son sencillamente una invasión de la ciudad, un verdadero carnaval.”

G.P: “Para mí, un nuevo Festival de Jazz en Valparaíso debiera ser diverso, con escenarios distintos, uno en el Teatro Condell otro en el Municipal y así, en tantos otros que hay, sucesivamente. ¡No es tan difícil hacer eso! ¿O no?”.

Otra noche de jazz llega a su fin, y la subida Cummings se llena de los últimos acordes sincopados que se funden con el ritmo pachanguero de otras bandas y estilos musicales. Se pierden entre las escalas, las callejuelas y los sueños de quienes a esa hora ya duermen..

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